Como cada 31 de octubre vuelve Halloween, la fiesta de origen celta y popularizada por la cultura anglosajona, especialmente en Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido.
El origen de Halloween se remonta a una antigua festividad celta llamada Samhain (se pronuncia “sow-in”), que marcaba el final del verano y el inicio del año nuevo celta el 31 de octubre.
Los celtas, que habitaban en regiones de Irlanda, Escocia, Gales y parte de Francia, creían que en la noche del 31 de octubre, el velo entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más delgado.
Se pensaba que los espíritus podían regresar a la Tierra, por lo que la gente encendía hogueras y usaba disfraces para ahuyentarlos o confundirlos.
También se hacían ofrendas de comida y se celebraban rituales agrícolas para agradecer las cosechas del año.
Cada año esta fiesta suma más seguidores en España y los más pequeños la esperan con ilusión para disfrazarse, pedir caramelos con el famoso “truco o trato”, y participar en fiestas temáticas o actividades escolares relacionadas con lo terrorífico y lo divertido.
Leer cuentos de personajes de miedo (brujas, monstruos, fantasmas, etc.) puede tener muchos beneficios para los niños y niñas de tres a cinco años:
*Los cuentos de miedo permiten explorar mundos fantásticos llenos de misterio. Desarrollan la imaginación, la creatividad y el pensamiento simbólico (entender que una cosa puede representar otra).
*Los pequeños-as suelen tener temores naturales (a la oscuridad, a los monstruos, a quedarse solos). A través de los cuentos, pueden enfrentar sus miedos en un entorno seguro, donde todo sucede en la historia y no en la realidad. Esto les enseña que el miedo se puede manejar y superar.
El gran monstruo espantoso nos enseña que las apariencias pueden engañar y la importancia de la amistad y la comprensión.